Scholarly article on topic 'Memorias de la Automática'

Memorias de la Automática Academic research paper on "Educational sciences"

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Academic research paper on topic "Memorias de la Automática"

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comité español de automática

ndustrial RIAI

ISSN: 1697-7912. Vol. 7, Núm. 4, Octubre 2010, pp. 102-104

www.revista-riai.org

Memorias de la Automática

Eugenio Andrés Puente: maestro de una generación de automáticos españoles (2a Parte)1

- A tu vuelta de Alemania, entras a trabajar en Marconi, donde se encuentra de Director General Antonio Colino. ¿Cómo es tu relación con él y cómo llegas finalmente a la Escuela?

"Antonio Colino me dio clase de Servomecanismos. Era una persona capacitadísima que no había pisado un laboratorio, que yo sepa. Era un hombre con una formación matemática y física muy buena. Ahora te digo de dónde salió el libro de "Teoría de los Servomecanismos" de Antonio Colino. El almirante Suances, que entonces estaba interesado en el tema de los radares y que tenía también una formación científica, le dijo a Colino que tenía que escribir un libro sobre Servomecanismos y ese fue el origen del texto. Por cierto ese libro, que yo lo tenía y se lo he dejado a alguien y no me lo ha devuelto, era el libro que yo estudié. Entonces, conseguir un libro escrito en inglés, alemán o francés era casi imposible. Colino los tenía, y su texto está en línea con los primeros libros que se escribieron sobre servomecanismos. Yo, de los servomecanismos, sinceramente cuando me los explicó, no conseguí enterarme bien porque no llegaba a entender con claridad los fundamentos que había detrás de todo aquello.

Cuando vuelvo de Alemania entro a trabajar en Marconi donde Colino era Director General. Un día me llegó el "run run" de que Colino había comentado con alguien que por fin había encontrado la persona que necesitaba para Marconi. Esa persona en la que estaba pensando era yo. Un día voy a verlo y le digo: D. Antonio, yo querría fuera de las horas de la fábrica, dar clase en la Escuela. La respuesta de Colino fue fulminante: como me entere que das una sola clase, te echo de la fábrica, piénsatelo y me contestas la semana que viene.

A los pocos días Colino viene a verme y me pregunta ¿qué has pensado? Mi contestación fue "pues he pensado que me voy". Colino no se esperaba esta respuesta mía y me pide que antes de irme le mandase una carta, explicándoselo. Lo que D. Antonio no sabía era que en la Escuela me habían ofrecido ir de encargado de la cátedra de electrónica. Yo entonces ganaba en Marconi 12000 pesetas al mes, de aquella época, y en la Escuela solo me ofrecían 3000 pesetas. Fue Hidalgo de Cabiedes, que era el subdirector el que me ofreció el ir allí a hacerme cargo de la cátedra de electrónica. Mi respuesta fue muy clara, mire D, Alejandro, me voy a casar y con 3000 pesetas, no voy a poder mantener a mi mujer. No te preocupes que te arreglaremos eso, me contestó, ya que además del encargo de cátedra trabajarás en el laboratorio central oficial de electrotecnia -que estaba en la Escuela- y así se te complementará el sueldo hasta que ganes las 12000 pesetas que ganas en Marconi."

- Me gustaría Eugenio que me comentases lo de tu acceso a la cátedra de electrónica. Según tengo entendido esa cátedra no estaba destinada para ti.

"Lo de mi cátedra de electrónica también tiene su historia. Como sabes soy católico creyente y, además, confío en el de arriba. A mí me ha ayudado una burrada y el que yo fuera a la cátedra de electrónica, fue verdaderamente una chiripa porque, en la Escuela ya había una persona que estaba explicando electrónica. Una electrónica por cierto bastante flojita. Se llamaba Sr. Vega era muy trabajador, con una buena formación en matemáticas y trabajaba, según recuerdo, en Renfe. Creo que estaba previsto que fuera el futuro catedrático de electrónica.

Esta persona que era coja, saliendo un día de la Escuela, en donde estaba una sucursal del Hispano, había un tranvía que estaba parado. Pasó por delante de él sin mirar y vino un coche, lo atropelló y lo mató. Claro, si hubiera seguido este hombre yo no sé cómo hubiera salido la función. Yo tuve mucha suerte, Sebastián. En esta vida hay que tener suerte y estar preparado para cuando pase por delante de ti cogerla. Eso me lo decía a mí el padre de Carola: cualquier persona que está en un puesto de una cierta importancia en su entorno, primero tiene que estar preparado y luego llevar la suerte consigo, si no la llevas no llegas a ese puesto."

- Sabes Eugenio que yo provengo del grupo de los automáticos de la Facultad de Ciencias. Me gustaría conocer tu opinión y relación con el Prof. García Santesmases

1 Continuación de la entrevista al Profesor Eugenio Andrés Puente que se inició en el pasado número de RIAI, vol. 7, n° 3, julio 2010. En esta parte de la entrevista con el Prof. Puente se aborda su acceso a la cátedra y la creación de su grupo de investigación.

Publicado electrónicamente: 08/10/2010 D0l:10.4995/RIAI.2010.04.14

"Yo me llevaba bien con Santesmases que era una bellísima persona. Sin embargo toda su vida tuvo la aspiración de ser catedrático de una escuela de ingenieros porque entonces, el prestigio de las escuelas de ingenieros era muy superior al de la universidad, y no lo consiguió. Y también quiso que si él no podía, entrase gente de su grupo de investigación en las Escuelas de Ingenieros Industriales, y yo estaba dispuesto a que entrase gente de mis equipos. Y de ahí venía toda la historia."

- ¿A qué personas quisiste incorporar a tu cátedra de Electrónica?

"Hubo dos personas, que tú conoces muy bien, que quise llevármelas conmigo a Electrónica. Uno fue Javier Aracil que era muy bueno. Estuvo un poco de tiempo de ayudante de prácticas de Electrónica y luego un año de encargado de clases de Física con Juan José Escala. Javier simultaneaba esto con un trabajo en el Ministerio de Industria revisando proyectos, pues la financiación que se disponía entonces en la Escuela era más bien escasa. Hubo un momento que casi estuvo a punto de abandonar el mundo académico, porque claro la parte económica estaba mal. Me acuerdo que le dije: "Javier yo revolveré Roma con Santiago, pero tú no te vas, conseguiré que ganes más" A la vuelta de su estancia en Francia tuvimos la suerte de que surgiera lo de Sevilla a través de una financiación de la OCDE, a partir de ahí gana su cátedra y ahí está toda la gran labor que ha llevado a cabo.

El otro al que me refiero es Pedro Albertos un valenciano de primera. Cantaba en el orfeón y tocaba la guitarra y era también buenísimo como ingeniero. Terminada su tesis accede a una cátedra en la Escuela de Ingenieros Industriales de Bilbao, y de allí se traslada a Valencia donde ha realizado una carrera fantástica."

- ¿Cómo y por qué se produce tu paso de la cátedra de Electrónica a la cátedra de Automática?

"Como tú muy bien sabes en la Escuela se había creado unos años antes la cátedra de Automática. Esta cátedra salió a oposición conjuntamente con una cátedra en la Escuela de Ingenieros Industriales de Barcelona. Estuve en el tribunal de esa oposición y te puedo decir que fue la oposición más difícil que me ha tocado estar en mi vida académica. Se presentaron Ferraté, Peracaula y Aleixandre. Este último era precisamente un discípulo de García Santesmases. Finalmente Ferraté sacó el número 1 y escogió Barcelona y Peracaula el número 2 y vino para Madrid. Así pues fue Joan Peracaula el primer catedrático de Automática que tuvo la Escuela de Ingenieros Industriales de Madrid. Posteriormente en 1972 decidió acceder por traslado a una cátedra de Electrónica en la Escuela de Ingenieros Industriales de Barcelona. Traté de disuadirle de esto pero no tuve éxito.

En ese momento tenía un discípulo que era Pedro Martínez que estaba ya preparado para acceder a una cátedra de Electrónica. Esa situación y el reto que suponía para mí acceder a la cátedra de Automática finalmente me llevaron a dar el salto. Como ya te he dicho me siento mucho más físico que matemático y la concepción que tengo de la Automática entronca directamente con la física. Muchas veces vosotros me decís que donde yo exploté realmente fue en la Automática. Eso es cierto en parte pero antes hubo que hacer todo un gran cambio y dar a la prenda la vuelta del revés. Todo lo que había aprendido en Alemania estaba relacionado con la electrónica. Desde diseñar las mesas que ahora tienen, hasta las prácticas, las lecciones, los textos, todo, y eso creo que también hay que reconocerlo"

- Me consta Eugenio que la instalación del actual laboratorio de Automática de la Escuela, no estaba inicialmente previsto que fuese destinado a tal fin ¿Puedes contarnos como sucedió realmente ese cambio de uso?

"La historia es la siguiente. Ese edificio es un antiguo plató, un plató viejo y barato. Resulta que el Director General de Cinematografía y el de Enseñanzas Técnicas, discutieron por si tú me molestas o me dejas de molestar, porque el Instituto de Cinematografía estaba localizado dentro de la Escuela. Pasado un poco de tiempo, el Director General de Enseñanzas Técnicas, parece ser que fue, para resolver la cuestión y para contentar al otro le dijo "pues te haré un plató", y el plató es lo que hoy es el laboratorio de Automática. Como era una nueva construcción la dotaron con un presupuesto de equipamiento, pero claro, había un catedrático que explicaba sensitometría, cine y todas esas cosas, y todo el dinero que le dieron lo iba a invertir en un tren de cubetas de revelado para revelar película para unos estudios que se llamaban Estudios Moro.

Todo ese dinero estaba preparado para esa finalidad. Fue entonces cuando me pasé a la cátedra de Automática en la Escuela, y pensé ese dinero me lo voy a gastar donde podía gastármelo, que es en electrónica donde estaba y compré, me parece que eran seis equipos de aparatos para hacer las prácticas, en grupos de cuatro. Teníamos prácticas todos los días 32 alumnos trabajando y yo estaba con ellos en el laboratorio. Tenían un equipo que era un generador de señal de radiofrecuencia, otro de audiofrecuencia y onda cuadrada, un osciloscopio que era de muy mala calidad. Los cambié y me traje unos Philips pequeñitos, y con eso ya monté todas las prácticas. Empezaron a salir prácticas como churros, como en Alemania, las mismas con la misma calidad, con la misma presentación y el mismo esquema."

- Tengo la impresión Eugenio, que das una imagen que no se corresponde con la realidad para aquellos que no te conocen. ¿Eres realmente consciente de esto?

"En este sentido te voy a contar una cosa que es curiosa. Cuando era joven y estaba haciendo el Bachillerato éramos cuatro amigos y claro había veces que llegábamos tarde a casa, después de las 10 de la noche. Yo entonces tenía siempre fama de serio y de buen chico de tal forma que cuando uno de mis amigos llegaba pasado de hora a su casa y su madre le preguntaba

¿dónde y con quien has estado?" y le decía "pues he estado con Eugenio", sistemáticamente le contestaban "bueno si has estado con Eugenio no hay problema". Tenía fama de bueno y la verdad no sé por qué. Esto a mí me irritaba pues había estado con ellos armando el mismo follón y en los mismos tugurios."

- Pasemos a otro tema Eugenio. Este año vamos a celebrar la XXXI Jornadas de Automática. Hemos tenido un largo recorrido desde que comenzaron ¿Me puedes comentar algo de cómo se pusieron en marcha?

"Las Jornadas de Automática surgieron porque yo pensé: vamos a tener catedráticos jóvenes de Automática que van por primera vez a una cátedra a otra provincia de donde provienen y hay que darles apoyo. En una capital de provincia, que se presenten allí todos los catedráticos de Automática de España con sus equipos a hacer unas jornadas apoyando a un señor, suena en toda la provincia, las autoridades se vuelcan y viene hasta el lucero del alba. Las primeras las hicimos en 1977 en Valencia, ¿sabes por qué? pues para apoyar a Pedro de Miguel que había sacado una plaza de Profesor Agregado en la Escuela de Ingenieros Industriales de Valencia.

Hubo un momento que las Jornadas estuvieron colgadas de un hilo, porque después de lo de Valencia había que seguir y en principio les tocaba a los de Barcelona que al final desistieron de su organización. En ese momento unas Jornadas suponían un dinero y un sitio donde reunirse. Me reuní con Rafael y decidimos organizarlas en Sigüenza. Sin embargo como nadie conocía lo de Sigüenza, encargamos a Juan Antonio de la Puente para que fuera antes y nos buscara bares y sitios donde comer y pasar un rato. Juan Antonio fue y nos vino con un informe estupendo donde explicaba con pelos y señales lo que había en cada tasca del pueblo. Recuerdo aún cosas tales como esta: "en esta tasca todo en general y nada en particular" y luego te decía en otra: "la especialidad son las anchoas" que hay que comerlas de arriba abajo que si no te pones perdido. Seguro que con lo ordenado que es todavía guardará el informe. A propósito de Juan Antonio de la Puente, Pedro Albertos fue el culpable de que viniera con nosotros. Entonces yo era Subdirector de la Escuela y vino Pedro y me dijo: "oye Eugenio aquí hay una persona que a mí me gusta mucho y que es muy bueno y que creo que nos convendría que viniera a trabajar con nosotros" -era Juan Antonio de la Puente-¿qué hago me pregunta? Yo le respondí "pues, admítele."

Para finalizar este tema Sebastián, debo decirte que en mi modesta opinión las Jornadas son algo único y creo que en ninguna otra especialidad hay reuniones de este tipo de carácter anual y que además después de más de 30 años todavía seguimos reuniéndonos con armonía. Algunos nos tienen una envidia loca."

- Finalmente Eugenio y ya para terminar esta agradable conversación que hemos mantenido contigo, me gustaría saber ¿cómo ves tú la situación actual de nuestra Universidad?

"Te voy a contestar lo que siempre decía a la gente del mundo industrial cuando me preguntaban ¿qué tal va la Universidad? Yo les decía, siempre, lo mismo a todos: ¿Tú a qué Universidad te refieres? Yo conozco dos tipos de universidades la que funciona y la que no funciona. La que no funciona, ni la conozco ni me interesa conocerla y la que funciona, funciona y esa es la que a mí me interesa. En esa universidad es en la que queremos estar."

Al salir de casa de Eugenio, todavía sigue lloviendo, pero me siento contento después de la conversación con el maestro y amigo Eugenio Andrés Puente. Han sido dos horas largas conversando con alguien que merece mucho la pena y con quien la Automática española siempre estará en deuda.

Sebastián Dormido

Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática Universidad Nacional de Educación a Distancia sdormido@dia.uned.es