Scholarly article on topic 'Los Orígenes De Las Jornadas De Automática'

Los Orígenes De Las Jornadas De Automática Academic research paper on "Political Science"

CC BY-NC-ND
0
0
Share paper
Keywords
{}

Academic research paper on topic "Los Orígenes De Las Jornadas De Automática"

comité español tío automática

evista

beroamericana de

utomatica e

nformática ndustrial

ISSN: 1697-7912. Vol.8, Núm. 1, Enero 2011, pp. 124-125

www.revista-riai.org

Memorias de la Automática

LOS ORÍGENES DE LAS JORNADAS DE AUTOMÁTICA

A finales de 1976 había varios grupos de investigación en Automática en las Escuelas de Ingenieros Industriales de nuestro país, que desarrollaban su labor en un ambiente que no estaba exento de dificultades. En aquella época los recursos humanos y materiales disponibles para la investigación eran comparativamente escasos, aunque la reforma de la CAICYT1 y la dotación incipiente de fondos para investigación vino a paliar en alguna medida esa situación a través de los primeros proyectos de investigación financiados por dicho organismo. Los grupos que llevaban a cabo actividades de investigación nacieron de la iniciativa de algunos profesores, que entendían que la enseñanza de la ingeniería no podía desligarse del progreso de la técnica, de tal manera que exigía la implicación de los propios profesores en los avances técnicos, tal como se hacía en los países más desarrollados.

Entre estos grupos pioneros hay que citar en primer lugar al de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Barcelona, cuyo impulsor fue Gabriel Ferraté, catedrático de Automática desde 1965. El segundo de estos grupos es el de la E.T.S. de Ingenieros Industriales de Madrid, dirigido por Eugenio Andrés Puente, que accedió a la cátedra de Automática de esta escuela en 1972 tras una fructífera etapa en la cátedra de Electrónica. El tercer grupo importante era el de la escuela de Sevilla, dirigido por Javier Aracil, que había sido anteriormente profesor en la escuela de Madrid. Además de éstas, había cátedras de Automática en otras escuelas, aunque en aquella época no contaban con grupos de profesores tan numerosos como las anteriores. Entre ellas se encontraban la de Bilbao, a cuya cátedra había accedido poco antes Pedro Albertos, y la de Valencia, a la que se acababa de incorporar Pedro de Miguel como profesor agregado.

En la época que nos ocupa yo era un joven profesor de la Cátedra de Automática de la escuela de Madrid, y acababa de leer mi tesis doctoral. Recuerdo que más o menos por entonces Puente tuvo la idea de organizar algún tipo de reunión para apoyar a los profesores que se habían hecho cargo recientemente de las nuevas cátedras de Automática. Se puso en contacto con Ferraté, que apoyó la idea, y así fue cuajando la organización de las primeras Jornadas de Automática. Pedro de Miguel se encargó de organizarlas en Valencia, para lo cual consiguió el apoyo institucional y financiero del rectorado de la todavía joven Universidad Politécnica de Valencia.

Las I Jornadas de Automática se celebraron en Valencia, el 3 y el 4 de febrero de 1977. El número de participantes fue de veinticinco, provenientes de las Escuelas de Ingenieros Industriales de Madrid, Barcelona, Sevilla, Bilbao, Terrassa y Valencia. Entre ellos se encontraba un buen número de profesores que ahora ejercen su actividad en el área de Automática y en otras afines, como puede verse en el cuadro adjunto. Las Jornadas fueron un éxito total, y marcaron la pauta de lo que habían de ser estas reuniones en lo sucesivo. Se presentaron en total trece ponencias sobre diversos temas relacionados con la investigación y la docencia de la Automática por parte de los grupos participantes. Hay que destacar la preocupación de los organizadores por la relación con la industria, que se tradujo en una mesa redonda en la que intervinieron, además de los participantes en las Jornadas, representantes de industrias de la región. Sin duda se consiguió el objetivo de consolidar la presencia de la Automática entre las instituciones valencianas, como más adelante tuve ocasión de comprobar por mí mismo.

También hay que hablar del magnífico ambiente personal que se estableció enseguida entre los participantes, y que ha sido desde entonces uno de los rasgos característicos de las Jornadas de Automática, hasta el punto de que muchos años después seguíamos recibiendo comentarios de gente que se extrañaba de que en un área tan extensa fuéramos todos amigos. A ello contribuyó, sin duda, la organización de las actividades sociales por parte de Pedro, entre las que recuerdo todavía la mariscada el día de nuestra llegada y la paella que cenamos el día siguiente en La Marcelina.

Dado el éxito de las Jornadas de Valencia, parecía natural plantear su repetición el siguiente año. Pero no fue fácil encontrar un sitio adecuado para celebrarlas. En un principio se pensó en Barcelona, pero surgieron algunas dificultades, y Puente se ofreció a organizarlas en Madrid. Con el fin de reducir el presupuesto y de facilitar el contacto entre los asistentes se nos ocurrió la idea de celebrarlas en algún lugar cercano, pero fuera de la capital. Alguien sugirió el parador de Sigüenza, y organizamos una expedición exploratoria Rafael Aracil y yo, con el fin de estudiar el terreno y comprobar si se ajustaba a lo que necesitábamos. Con ayuda de mi amigo Manuel Martín Galán, que es de Atienza y había estudiado el Bachillerato en Sigüenza, elaboramos también una lista de bares y tascas que tuvo mucho éxito.

1 Comisión Asesora de Investigación Científica y Técnica.

Publicado electrónicamente: 04/01/2011 DOI: 10.4995/RIAI.2011.01.16

Memorias de la Automática 125

Las II Jornadas se celebraron en Sigüenza el 30 y 31 de marzo de 1978, justo después de la Semana Santa. En esta ocasión el número de asistentes ascendió a treinta y cuatro, añadiéndose la escuela de Las Palmas, a la que se había trasladado recientemente Pedro de Miguel, mientras que Pedro Albertos se había hecho cargo de la cátedra de Valencia. Se presentaron seis ponencias sobre temas docentes y de organización de la investigación, y otras once sobre temas científico-técnicos. En la sesión de conclusiones se ratificó el interés de las Jornadas y el deseo de los presentes de continuar con su celebración en años sucesivos, encargándose de las siguientes el grupo de Sevilla.

Por distintos motivos, cuando llegó el momento de organizar las jornadas en 1979, se llegó a la conclusión de que era un poco precipitado y no había materia suficiente con tan poca diferencia de tiempo respecto a las anteriores. Javier Aracil propuso retrasarlas un año, y hacerlas coincidir con el Simposium Nacional sobre Modelado y Simulación que organizaba el Comité Español de la IFAC en mayo de 1980 en Sevilla, con el fin de facilitar la asistencia de los participantes. Así se acordó, y las III Jornadas se celebraron en Sevilla el 6 de mayo de 1980. En esta ocasión la duración se redujo a un solo día, con ponencias sobre temas docentes y de orientación, ya que los temas científico-técnicos estaban cubiertos adecuadamente en el marco del simposio. Esta vez hubo veinticuatro participantes y, aunque no participaron las escuelas de Bilbao y Terrassa, se incorporó un nuevo grupo, el de la escuela de Zaragoza, a cuya cátedra de Automática había accedido recientemente Manuel Silva. También participó como invitado Fernando Sáez Vacas, catedrático de Ordenadores de la E.T.S.I de Telecomunicación de Madrid, que presentó una interesante ponencia sobre "Aplicaciones en las ciencias de lo artificial". También recuerdo la ponencia de Manuel Silva, en la que por primera vez oí hablar de las redes de Petri.

Coincidiendo con las Jornadas y el simposio se celebró una asamblea del Comité Español de la IFAC en la que se adoptaron varias decisiones que marcaron el curso de esta asociación durante los siguientes años. Por una parte se aprobaron unos nuevos estatutos en los que se adoptó el nombre con el que se conocería durante muchos años, Comité Español de Automática de la IFAC o CEA-IFAC. Además, se renovó la junta de gobierno y entramos en ella unos cuantos miembros de mi generación.

En Sevilla se recuperó el espíritu original de apoyar a los grupos nuevos, y se confió la organización de las siguientes Jornadas a Manuel Silva, que se había hecho cargo recientemente de la nueva cátedra de Automática de la Escuela de Zaragoza. Estas V Jornadas se celebraron en Jaca, en una residencia que tiene allí la Universidad de Zaragoza, el 25 y el 26 de junio de 1981. Hubo veintisiete participantes, con la nueva incorporación de la escuela de Vigo y la recuperación de la de Terrassa. El número de ponencias ascendió a dieciocho, divididas, como empezaba a ser tradicional, en dos grupos, centrados en los temas científico-técnicos y en los relacionados con la docencia y la investigación.

Participantes en las I Jornadas de Automática

ETSII de Barcelona

Luis Basañez Santiago Benito Pere Brunet Gabriel Ferraté Antonio Lara

ETSII de Bilbao

Pedro Albertos Kepa Zubia

ETSII de Madrid

Eugenio Andrés Puente Rafael Aracil Manuel Collado Juan Antonio de la Puente Agustín Jiménez Eduardo Jiménez Julio Martín Francisco Sastrón José Ma Zamorano

ETSII de Sevilla

Javier Aracil José Luis Calvo Eduardo Fernández Camacho Cayetano García Montes Aníbal Ollero

ETSII de Terrassa

Francisco Manich Ramon Puigjaner

Se puede decir que las Jornadas de Jaca marcan el final de la etapa inicial de las Jornadas de Automática. A partir de aquí se celebraron con regularidad, unas veces anualmente y otras cada dos años, hasta nuestros días. El cambio más importante que se produjo en los siguientes años tuvo lugar en 1988, cuando se abrieron a todos los profesores e investigadores del área de conocimiento de Ingeniería de Sistemas y Automática. Pero esa es otra historia, que será objeto de un próximo artículo.

Juan Antonio de la Puente jpuente@dit.upm.es